La miel, fuente de salud

La miel es un alimento conocido por el hombre desde hace más de nueve mil años, y como dato curioso sus primeros usos fueron medicinales en lugar de culinarios, y es que la miel es uno de los alimentos más completos que tenemos al alcance de la mano. Vamos a descubrir por qué.

La miel está considerada como el primer endulzante utilizado por el hombre. Por cada 100 gramos la miel contiene 75 calorías menos que su gran rival, el azúcar. Pero es que además la miel es una autentica fuente natural de salud.

Aliviar afecciones de las vías respiratorias, actuar como un buen reconstituyente energético y contrarrestar los efectos del estrés son solamente algunas de las propiedades de este alimento. Podemos encontrar miel de muchas variedades en función de las plantas florales y medicinales de las que procede. Veamos algunas:

  • La miel de brezo por ejemplo actúa como un buen desinfectante de las vías urinarias.
  • La miel de azahar o la de tilo es conocida por sus propiedades relajantes.
  • La miel de tomillo y romero es excelente para fortalecer las defensas.
  • La miel de milflores resulta digestiva y reconstituyente.

Si la miel se aplica en forma de mascarilla posee propiedades cicatrizantes, calmantes, hidratantes y antiarrugas. La miel también es un excelente conservante natural, de hecho no necesita refrigeración, y es tal su concentración de azucares que puede preservarse en lugares secos y frescos durante cientos de años. En lo que a las propiedades de conservación de la miel se refiere, comentar como curiosidad que en la antigüedad algunos traslados de cuerpos humanos tras la muerte se realizaban sumergidos en miel para evitar su descomposición, esto ocurrió por ejemplo con el cuerpo de Alejandro Magno.

A la hora de comprar miel no debemos rechazar aquellas que están cristalizadas, ya que esta es su forma natural de presentación. Algunos consumidores asocian una miel líquida con una miel recién extraída, cuando la realidad es, que aunque es cierto que la miel recién envasada es líquida, en el mercado pueden encontrarse muchas mieles que debido a un proceso de pasteurización se mantienen líquidas durante muchos años. Si con el tiempo la miel que hemos comprado pierde su viscosidad y se cristaliza, en lugar de degradarla con el calor es preferible no calentarla y consumirla en este estado.

En ocasiones podemos encontrarnos mieles casi cristalizadas que sin embargo tienen en la parte de arriba del tarro una miel muy líquida. Esto nos indica que al envasar la miel esta tenia una grado de humedad muy alto: o que ha sido sometida a una gran temperatura durante su almacenaje lo que puede ocasionar la fermentación de la miel. En estos casos no debemos preocuparnos, ya que la miel no se estropea, pero si pierde sus propiedades terapéuticas por lo que podremos consumirla sólo como edulcorante.

Como veis la miel es un alimento fantástico que sin duda debemos incluir en nuestra dieta