La bechamel, también llamada besamel, es una salsa más bien espesa, cuyo origen no se sabe con certeza si es italiano o francés. Es muy usada en la elaboración de platos gratinados que contienen pasta o verduras. La salsa se prepara añadiendo leche a una harina sofrita en grasa que por regla general es mantequilla o margarina. Hoy en dÃa puede encontrarse envasada y lista para usar en la zona de refrigerados de muchos comercios, sin embargo vamos a contaros los secretos de su elaboración para que podáis prepararla sin problemas en casa.
Veamos los ingredientes que vamos a necesitar:
Ahora vamos a ver los pasos necesarios para preparar la bechamel:
Comenzaremos poniendo la leche a calentar en un cazo. Mientras tanto pondremos la mantequilla en una sartén amplia y la calentaremos hasta que se funda. También podrÃamos usar aceite de oliva en vez de mantequilla, en tal caso lo calentarÃamos un poco en la sartén.
Agregamos la harina a la sartén y removemos con unas varillas manuales dejando que se tueste ligeramente para que no sepa a crudo pero teniendo cuidado de que no se queme.
Cuando la leche comience a hervir la retiraremos del fuego y la verteremos sobre la harina, mejor hacerlo de una vez. En ese momento comenzaremos a remover enérgicamente con las varillas manuales para que la mezcla de harina y mantequilla se disuelva bien y no se formen grumos en la salsa.
Ahora añadiremos sal al gusto, un poco de pimienta blanca y aromatizaremos con una pizca de nuez moscada. Dejaremos cocer a fuego suave durante 10 o 15 minutos removiendo todo el tiempo hasta que la salsa quede cremosa pero fluida. Si quisiéramos conseguir una salsa más espesa podrÃamos aumentar la cantidad de harina y mantequilla, pero cuidando de que siempre sea a partes iguales, es decir, si usamos 70 gramos de harina usaremos 70 gramos de mantequilla.